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Aventura diaria para llegar al trabajo

Les contaré mi trayecto diario hacia la oficina y lo que pasa cuando cambio de ruta para tomar el metro.

Photo of Mariel Rmz.
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Cada mañana, para poder llegar a mi trabajo, camino, tomo el camión, camino otra vez y luego tomo la bicicleta (Ecobici en México). Esta es la manera más fácil de llegar a mi trabajo agregando mi granito para no usar el coche y agregarme al estacionamiento del periférico de las mañanas.

Mi nombre es Mariel y les voy a contar mi historia de movilidad en la gran Ciudad de México. A decir verdad, moverse en la ciudad es toda una habilidad, puedes llegar a cualquier lado en metro, camión y burro pero el chiste es saber cómo. Me encanta el metro y no me molesta tomar el camión pero ambos son ineficientes y somos tantos que además no cabemos.

Me toma alrededor de una hora y media para llegar al trabajo y a veces me quejo, aunque no debería porque sé que hay gente que viene de mucho más lejos  que les toma 3 horas o más diarias para ir y venir a sus casas, tomando más de 2 camiones, transbordando en el metro, caminando y cargando quién sabe cuánto peso en sus mochilas.  

Todas las mañanas me levanto para caminar unos 15 minutos al camión que tomo de periférico; desde la mañana la contaminación es fuerte porque los que caminamos nos fumamos los escapes de todos los coches, más la contaminación acústica de los que no separan la mano del claxon. No existe una cultura de coche-coche, peatón-coche, ciclista-coche, ciclista-peatón, es una continua indiferencia y egoísmo entre las personas que el caos que se genera en las calles es aún peor. El primer paso sería generar una empatía y cultura de movilidad.

Una vez que paso todo eso, debo esperar al camión que me lleva a mi destino; toma alrededor de 40 minutos o más en la mañana en un trayecto de 10 minutos sin tráfico. En México, además de que contamos con camiones (algunos) que ya superaron su tiempo de vida, son unidades descuidadas, a veces sin asientos, con asientos donde no entras, sin piso, sin catalizador, contaminando un buen; no hay paradas específicas para éstos y si las hay, no se respetan. La gente también es impaciente y el camión se puede parar donde sea. En mi camino al trabajo por ejemplo, en la lateral del periférico los camiones pueden llegar  a tapar las 3 filas de la lateral porque se paran a esperar y subir pasaje en vez de hacerse a un lado. En el caso de un camión que entra al periférico, me ha tocado ver cómo se baja gente, y gente mayor del carril central para caminar a la banqueta, lo que es súper peligroso pues no hay paso y además tienen que cruzar la lateral.  Nos hemos vuelto flojos al caminar lo mínimo posible y no fomentar nosotros mismos a que el chofer se pare en donde debe y no estorbe los carriles que no debería. El camión, para México, es relativamente accesible, pero cuando sumas todos los transportes públicos que toma la gente, más aquella que recibe el salario mínimo, a veces es mucho. Existen programas para las personas mayores donde no deben pagar el camión presentando su credencial, sin embargo, muchas personas no conocen de este beneficio y sumando el camión desgastado, más la falta de capacidad de algunos choferes para manejar, esto suma a la ineficiencia del servicio. Degradando la calidad de vida de todas las personas que hacen uso del camión.  

Ya que me bajo, camino nuevamente para tomar una bicicleta de Ecobici, pago una anualidad para tener este servicio, para un trayecto de 15min. En su mayoría está bien, pero hay muchas bicis descuidadas y la aplicación del servicio a veces no está bien actualizada para saber si hay o no bicicletas en la estación tanto para tomar como para dejar la bicicleta. La aventura continua cuando tomo la bicicleta porque andar en bicicleta por la ciudad es un peligro constante de vida. Te tienes que volver adivino para predecir el futuro y leer mentes tanto de peatones como conductores para saber cuál va a ser su siguiente movimiento y no tener un accidente. Muchos desconocen los derechos del ciclista, pero de igual manera muchos ciclistas tampoco respetan al conductor. Dejo la bicicleta y en 3 minutos llegué a trabajar.

Esta es mi historia del día a día y podría contarles mi experiencia cuando tengo que irme en metro…después de 5 vagones que pasan y como hace magia el mexicano para que salgan 2 personas del vagón y entren otras 10, pero esa ya es otra historia.   

México tiene la herramienta y el potencial para cambiar. Sólo falta generar más empatía y conocimiento entre todos para poder lograrlo. Crear políticas que permitan el desarrollo de una movilidad más organizada y la cooperación de todas las personas para hacerlo funcionar. En el caso de los camiones, el gobierno debe trabajar con los choferes y empresas para mejorar el sistema de transporte y rehabilitar los camiones funcionales que se tienen para  disminuir la contaminación, crear horarios de salida para no tener camiones echando carreritas por pasaje y lugares específicos de paradas para subir y bajar a las personas.  Ecobici debe mejorar su aplicación y generar más conciencia entre sus usuarios sobre el cuidado de la bici. Debería colocar un mayor número de estaciones donde es necesario y mezclarlo con las eléctricas que a veces ni hay donde ponerlas. Generar campañas o programas para involucrar ciclistas y conductores para desarrollar una cultura de movilidad y cuidado de bicicletas.   

Hay muchas maneras para contribuir al cambio, lo difícil es implementarlo pero sí se puede. Por último les dejo esta cita que me inspira a intentar seguir siendo lo más sustentable que se pueda:

"Si crees que eres muy pequeño para hacer la diferencia, intenta dormir con un mosquito." - Dalai Lama  

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