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El desafío de la discapacidad motriz en el metro de la cdmx

Ver a una persona en silla de ruedas bajar las escaleras del metro chabacano, es de las cosas más indignantes que me ha tocado presenciar.

Photo of Elisa Luengas Quintero
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En algunas ocasiones me he visto en la "necesidad" de viajar en el metro de la ciudad de México, prácticamente cada viaje, podría ser una historia que contar, los empujones, los interminables tiempos de espera, que provocan el caos al juntarse más y más personas, los vendedores que no permiten el cierre de puertas y comercializan de todo, las personas que solicitan dinero, los que se sientan donde está destinado para las personas con discapacidad y embarazadas; en fin, un reto cada viaje, pero, ninguno en mí ha generado más asombro e indignación, que el ver a una persona en silla de ruedas bajándo por las escaleras del metro Chabacano. Quien conoce la estación sabrá lo largas que son, ¡¿Cómo es posible que nadie auxiliara a esta persona!?, ¡¿Qué el resto, incluyendo al personal que ahí labora, policias, empleados,..., no reconozca el riesgo de un accidente?! Un hombre de mediana edad que agarraba con un brazo el barandal para ir bajando de uno a uno, los escalones, mientras que con el otro brazo movilizaba la rueda de su silla hacia atrás, ¡el esfuerzo físico era titánico! Yo veía la escena desde las escaleras eléctricas que suben, a varios metros de distancia, absolutamente imposibilitada para ayudar e impresionada por la lucha de un hombre para llegar a su destino "el suelo del siguiente nivel", viendo, aún más sorprendida, la indiferencia de todos los que alrededor sólo se interesaban por sus propio reto de llegar a su destino. 

No creo que haya una misión más importante que trabajar por la igualdad del derecho de todos, en todos los sentidos. Facilitarles a las personas con discapacidad la inclusión real, en un ámbito seguro para su movilidad.

 Nos hemos preocupado por vagones pintados de colores vistosos y hemos dejado de observar y atender lo escencial, evitar, por ejemplo, en este caso, un accidente, y aunque no lo hubiera, se percibe completa y absolutamente injusto que una persona se vea el la imperiosa necesidad de arriesgar su integridad, para poder llegar de un punto a otro, de un piso superior a uno inferior, para poder viajar en el metro de la Ciudad de México. 

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Photo of GONZALO GARCIA

Elisa coincido totalmente contigo, hay gastos infructuosos en la infraestructura del transporte que debieran centrarse en la adaptación del mismo para convertirse en un transporte incluyente que permita que las personas en silla de ruedas por ejemplo puedan reintegrarse a las actividades de día día como todos tenemos derechos a hacerlo.

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